Ventana al mundo

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viernes, 13 de mayo de 2016

LA CULPA

Subir de nuevo a la habitación. Abrir la puerta despacio y, una vez dentro, cerrarla en seguida, como si eso evitara que la pureza del ambiente escape al exterior. Apoyarse en el borde de la cama y percibir el olor que aún desprende su almohada. Alisar la colcha al levantarse. Ir hasta el escritorio; leer de nuevo su carta. Caer al suelo; sentir el ahogo. Avanzar hasta la ventana, abrirla y sentarse en el alféizar. Mirar hacia abajo. Ser deslumbrado por un instante. Respirar hondo. Bajar de allí; mirar su foto. Meterse en su cama abrazando a su peluche favorito.

                                                                   

                                                                      ***



Este microrrelato resultó finalista semanal el 30/04/2016 en el programa Wonderland de Ràdio 4 de Radio Nacional de España.  Pincha AQUÍ si quieres leer en la página oficial el ganador y los otros finalistas.

miércoles, 4 de marzo de 2015

CANTO AMARGO

El gallo tenía la molesta –y a la vez natural– costumbre de despertar a todos. Su estridente timbre se adelantaba una hora al resto de sus semejantes, siempre con tres interminables quiquiriquís que percutían sobre las paredes graníticas de la aldea. Una tarde apareció degollado detrás de la ermita. La mañana siguiente los vecinos parecieron extrañar el sonido del animal. Sin saber por qué, alguien culpó a Antonio ‘El mudo’. Desde entonces nadie lo saludaba al cruzárselo, agravando su ya de por sí carácter misántropo. La mañana que lo encontraron flotando en la poza el gallo había vuelto a cantar.
   

sábado, 1 de noviembre de 2014

DESPEDIDA

En esta plaza he podido contemplar a decenas de jóvenes jurarse amor eterno. Reencuentros. Peleas. Gente tratando de convencer a otros de que sus dogmas son los correctos. También cientos de golondrinas trisando cada primavera. Mimos; rateros; vendedores de sueños. He visto hasta una revolución. Una vez una niña me hizo un dibujo. A mi edad, creo que son suficientes sucesos. Cuenta cada uno de mis anillos, verás que no miento. Y tranquilo, no te guardo rencor.
                                                                   

miércoles, 28 de mayo de 2014

EFECTO MARIPOSA


La oruga comenzó a deslizarse por el tallo pero no consiguió avanzar más de cinco centímetros, el tiempo que tardó una urraca en atraparla con su pico. El ave, que siempre había estado injustamente considerada, se vistió de heroína evitando un tsunami al otro lado del mundo.




Este microrrelato ha sido elegido ganador semanal en SER Radio Castellón 


jueves, 16 de enero de 2014

REWIND

Y así, tontamente, acabe pegándome un tiro, por no pensarlo ahora que estoy a tiempo. Luego las excusas hasta llegar a la traición. Alegría, tranquilidad; para dar paso a la rutina. Al poco, una casita pequeña pero acogedora, donde nazca nuestro primer retoño. No tardaríamos en quedar y llenar de caricias el crepúsculo. Puede que se detenga unos segundos y, aunque no diga nada, su corazón sienta lo mismo. Quizá, después de poner ese bote en el carrito levante la vista y me mire. No sé si acercarme a ella y hablarle. Tal vez sea la mujer de mi vida.


domingo, 29 de septiembre de 2013

DIÁLISIS

Hartos del aparato con el que compartía tantas horas, los juguetes de su habitación decidieron escaparse. Antes, destruirían aquella máquina con una sobrecarga de luz. Ignoraban lo mucho que él también los echaba de menos.


lunes, 16 de septiembre de 2013

ANTÍPODAS

Aquella mañana recuperaría las ganas de vivir, pero él aún no lo sabía.

En la Isla Norte, Te Ika un Maui, un hombre camina balduendo, lejos del que fuera su hogar. Porta una mochila con dos botellas de agua y algunos kiwis, demasiado maduros. También una soga.
Al otro lado del mundo, el naranja crepuscular tiñe el Valle del Jerte. Una joven aprovecha para contemplarlo por última vez ese día. Cruza una linde, hasta llegar a una hilera de cerezos. Abraza a uno. El gusto de su fruto se extiende por toda la boca mientras saborea el recuerdo.

El hombre ha llegado a los pies del Monte Taranaki. Deja su mochila en el suelo, y saca la cuerda. Mira en derredor en busca de un árbol.
La joven ha terminado su pequeño banquete de rubíes. Antes de que se eche la noche debe volver. Coge dos huesos para enterrarlos, no muy lejos de allí. Y sonríe antes de partir.

El hombre encuentra un árbol; no es el que esperaba. Este tiene frutos rojos, tan brillantes como apetecibles. Atraído por lo desconocido se lleva uno a la boca, y después de mucho tiempo, cree ver todo de otra forma.


"Árbol antípoda" de © Tomi Caballero



Y aquí podéis leer el microrrelato "Regeneración", con el que recientemente he ganado la propuesta de la AVV El Vedat para el tema #Sociedad.

lunes, 1 de julio de 2013

GRAN TURISMO

Desde entonces papá ya nunca juega con él, y eso que llegó a ser su videojuego favorito. Pasaba horas y horas sentado frente a la pantalla sin pestañear; a veces, mamá se colocaba delante increpándole que cuándo pensaba madurar, que todos los sábados encerrado dale que te pego a la maquinita, que en la vida salían a cenar por ahí y que jamás le había llevado a la playa. Hasta el día que se propuso hacerlo, y no volví a verla.


 

domingo, 9 de junio de 2013

PÁLPITO

Debía deshacerme de ella por muy gemelas que fuéramos. Pese a mis amenazas, podía hablar en cualquier momento. El tipo cobró por adelantado. Le entregué una bolsa de papel sin apenas mirarle a la cara; no tardaría demasiado, dijo. Ya cerca del ocaso, sentí algo irrefrenable en mi interior, y cancelé la operación. Empaqué cuatro cosas, y salí a toda prisa de la ciudad.
Hoy, sentada en esta silla apunto de que todo termine, solo espero que ella experimente algo parecido.
 
Mujer joven atada a una silla en una habitación vacía Foto de archivo - 15075608

jueves, 16 de mayo de 2013

DESESPERADO


 
Los medios de comunicación han sido taxativos al respecto. Ninguno de ellos ha discrepado. El tipo era -sin lugar a dudas- un tarado, alguien que se volvió gagá de la noche a la mañana. Tampoco hay que extrañarse, son cosas que pasan. Los recodos del cerebro humano son inconmensurables. O tal vez fue habilidoso, y supo enmascarar su verdadera personalidad, contraria a aquella de la que brevemente dan cuenta los vecinos entrevistados “un tipo normal, incluso amable, aunque últimamente se le veía un poco raro y taciturno”. En cualquier caso, esta historia no ocupará más de cuatro líneas en la esquinita de cualquier periódico, o veinte segundos en el noticiario de las tres. Habrá quien pegue un pequeño brinco por suceder en su barrio, quien tome de la mano a su marido por tener la misma edad, quien cambie de canal para ver el resumen de la Champions y no sentirse perturbado. Su verdadera historia -de cómo perdió todo de la noche a la mañana- se quema con él, y ninguno de nosotros será capaz de volver a juntar esas briznas de realidad.
 
Esta es mi aportación a la tercera jornada de la convocatoria “La primavera de microrrelatos indignados 2013”. Si quieres leer más microrrelatos indignados, puedes pincha aquí.


jueves, 2 de mayo de 2013

VENDETTA


Disfrazado de vendedora de manzanas. Así se presentó aquella alborada de marzo el que reconocí al poco como mi padre. Habían pasado dieciséis años desde el momento en que ella y yo huimos. Su intento de travestirse en una inofensiva anciana había resultado en vano. Fingí. Desde la alcoba del fondo, mi reina descansaba ajena a todo. Al ofrecerme el fruto pude ver una daga que aguardaba, ansiosa, bajo su manto. Había dado conmigo, y yo me hallaba a pecho descubierto. Éste sería nuestro encuentro definitivo. Éramos dos hombres con un mismo destino.
 
Historia de una Gran Manzana y un pequeño Croissant.
 

domingo, 10 de marzo de 2013

Trance

Ayer evidenciaban instantes de felicidad, pequeñas teselas de los últimos años vividos en el grupo: el cumpleaños de Javier en el que tuviste un encuentro furtivo con su hermana, la fiesta de Halloween, con todos ubriacos, como decía aquel italiano tan gracioso que se nos acopló sin conocerle nadie, el descenso del Sella compartiendo petaca y risas con propios y extraños.
Hoy, la alegría obscena de esas fotos, contrasta con las caras largas de los que te conocimos; desde estos malditos sillones de escay me pierdo en tu retrato, y a ratos me preguntó por qué motivo hemos sido tan idiotas. Sin despegarse de él, tu madre busca entre nosotros a quién poder subir a su cadalso, y el parpadeo del fluorescente nos ofrece una tregua violeta, permitiendo que más imágenes vuelvan a la memoria.
No tardará en aparecer alguno en la sala reconviniendo que, de vez en cuando, tienen que pasar estas cosas para que los demás aprendan. Que pudimos ser cualquiera. Que hay que cambiar y tirar para adelante.
Y yo digo que quién sabe al final lo que es lo correcto. Que éramos iguales. Que nunca se sabe. Y que qué feliz fuiste, vaya.
 
 
 
He tenido la alegría de ver a este microrrelato entre los mencionados del concurso  de Febrero del blog "Esta noche te cuento"