A las afueras de Tokio, un hombre percibe a través de su whisky cómo
algunos tipos le observan. Es imposible que todavía sepan nada de su deserción
en la China Roja. Pese a ello, apura su copa y sale del local. Un frío punzante
invita a no pararse esta madrugada.
Al mismo tiempo, en Italia, a última hora de la tarde, un ejército de
obispos liquida las reformas con las que esperan dar impulso a sus dogmas.
Parecen felices después de días de tensión.
Mientras se abrazan, Lee Harvey Oswald prepara su arma. En apenas
treinta minutos el presidente Kennedy estará a su alcance.
Pero de todo esto te enterarás mucho después. Un niño está de camino y
tú, nervioso, sólo separas la mano de tu mujer para limpiarte el sudor y echar
para atrás la melena.