En esta plaza he podido contemplar a
decenas de jóvenes jurarse amor eterno. Reencuentros. Peleas. Gente tratando de
convencer a otros de que sus dogmas son los correctos. También cientos de
golondrinas trisando cada primavera. Mimos; rateros; vendedores de sueños. He
visto hasta una revolución. Una vez una niña me hizo un dibujo. A mi edad, creo
que son suficientes sucesos. Cuenta cada uno de mis anillos, verás que no
miento. Y tranquilo, no te guardo rencor.
Ventana al mundo
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sábado, 1 de noviembre de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
SECRETO DE CONFESIÓN
Solo ceniza. Polvo eres y en polvo te convertirás. Algo mejor
nos espera; confiad. El padre Daniel, tras concluir el rito anual de la favila,
sintió una punzada dentro de sí, fruto del desasosiego que venía barruntando
desde hacía semanas. Trémulo, entró al confesionario, esperando como cada
miércoles las seis campanadas. Ella no tardó en sentarse al otro lado de la
celosía. El cura, ajeno a la narración de sus habituales pecadillos, secaba el
sudor como podía. Estaba dispuesto a declararle sus sentimientos esa tarde.
–Y me avergüenzo, padre,
mas lo que siento por ella es real… Padre, ¿me escucha?
jueves, 16 de enero de 2014
REWIND
Y así, tontamente, acabe pegándome un tiro, por no pensarlo ahora
que estoy a tiempo. Luego las excusas hasta llegar a la traición. Alegría,
tranquilidad; para dar paso a la rutina. Al poco, una casita pequeña pero
acogedora, donde nazca nuestro primer retoño. No tardaríamos en quedar y llenar
de caricias el crepúsculo. Puede que se detenga unos segundos y, aunque no diga
nada, su corazón sienta lo mismo. Quizá, después de poner ese bote en el
carrito levante la vista y me mire. No sé si acercarme a ella y hablarle. Tal
vez sea la mujer de mi vida.
jueves, 31 de octubre de 2013
MANERAS DE VIVIR
Conocí a Eloise recostada sobre el contrafuerte de una ermita
en Béziers, mientras apuraba un cigarrillo. Trataba de desterrar a Carolina, mi
princesa. Arrinconar su frialdad cuando intentaba que bailase conmigo un rock
and roll en la plaza del pueblo. Había pasado el tiempo de estar clavado en el
bar.
—¿Qué hace una chica como tú en un
sitio como éste? ―le dije en mi precario francés.
—Eso a quién le importa —respondió, girándose de primeras.
El calendario se detuvo durante semanas. Yo disfrutaba con
aquella flaca francesa como si al mundo lo contuviesen aquellos valles. Je t’aime, solté una tarde, con la mano
por detrás de su peinado asimétrico, acariciando su nuca. Ahora dime que me
quieres, rezongaba para mí. Imagino que le asusté. Déjame, susurró, y terminó
todo. Tomé el primer tren rumbo al norte, en un intento por encontrar el mío.
Juliette servía cafés junto al Saône. Al ir a pagar, advertí
que me habían robado, estaba sin documentos. Ella me ayudó y, al poco,
recorríamos Lyon de la mano. Su veneno ya estaba bajo mi piel. Pero no tardó en
abandonarme.
La mujer que yo quiero sigue esperando. Eso sí, ni ella ni
nadie, puede cambiarme.
lunes, 14 de octubre de 2013
REMEMBRANZA
Recuerdo los paseos que no dimos a orillas del Duero, aquel
candado que, sonriendo, no colocamos en la baranda del puente, bajo la mirada
de San Saturio. Cómo la sombra de los álamos y el roquedal era capaz de tornar el
agua en un azul petróleo. Me acuerdo tampoco de la chaquetilla que llevabas,
cuando el viento venía asimismo desde Urbión, mezcolanza de tomillo, salvia y
espliego. De las promesas que no fueron
arrastradas por el curso plateado del río. O las caricias ficticias sobre la
hierba húmeda de la ribera.
Lo recuerdo nada como si fuera ahora mismo.
El Duero, a su paso por Soria
Este texto ha sido elegido ganador del V Certamen de microrrelato Río Duero, organizado por el Ayuntamiento de Soria.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Piedad, muñeca
La
cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora; enhorna su
torso, y añade salvia y limón; con las extremidades aún no sabe qué hará. Pensaban
que era un poco idiota pero, a decir verdad, a Barbie no la engañarían dos
veces.

Inspirado en "Centrifugado" de Patricia Esteban Erlés
Inspirado en "Centrifugado" de Patricia Esteban Erlés
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sofá de dos plazas
Se quedó mirándolo, absorta, casi
adolescente; restaban demasiadas cosas por aclarar entre ambos. Respuestas contra
un sinfín de noches en vela y excusas a medio cocer. Se quedó mirándolo, como
si todavía estuviera allí, y nada hubiese pasado.
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