Ventana al mundo
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miércoles, 14 de agosto de 2013
EUFEMISMOS
Verá, Martínez… No, no, la principal razón es que no hay
razón como tal, la cosa ahora
funciona de otra forma… Hoy en día el mercado es dinámico y, a pesar de la situación de crisis, piense que lo peor ya ha pasado… Sí, muchos, entramos a la
par aquí… Claro, claro, y por eso pensamos en una cifra cercana a lo que se merece… Todos estamos
haciendo un esfuerzo y arrimando el hombro… ¿Cómo le va a dar igual el dinero?
Bueno, joven, pero piénselo, puede ser suficiente si se organiza… Martínez,
mire, no me gustaría alargar esto, es nuestra última oferta. Venga, no sé preocupe… Váyase unos días por ahí con su
mujer. Y dele recuerdos. No, tranquilo… estaremos en contacto. Adiós.
jueves, 1 de agosto de 2013
NEGOCIO SUCIO
Una señora pasea por Via Ferrara con su perrito. Éste,
elegante donde los haya, lleva una chaquetita con incrustaciones de oro y
diamantes. Cuando pasa por delante de Genaro, al dichoso animal no se lo ocurre
otra que hacer sus deposiciones junto al hombre de los cartones. La señora, un
tanto ruborizada, saca un billete de cincuenta euros y lo deja junto al sin
techo. Éste lo recoge, lo guarda en un
bolsillo de su ajada chaqueta, y saca otro de veinte euros. Curvándolo un poco,
y a modo de escobilla recoge con él los excrementos del can.
Hoy, mi blog "Realidad ilusoria" cumple 1año de vida. Gracias a todos los que pasáis o comentáis por aquí.
—No se olvide de las vueltas —le dice.
Hoy, mi blog "Realidad ilusoria" cumple 1año de vida. Gracias a todos los que pasáis o comentáis por aquí.
jueves, 16 de mayo de 2013
DESESPERADO
Los medios de comunicación han sido taxativos al respecto.
Ninguno de ellos ha discrepado. El tipo era -sin lugar a dudas- un tarado, alguien
que se volvió gagá de la noche a la mañana. Tampoco hay que extrañarse, son
cosas que pasan. Los recodos del cerebro humano son inconmensurables. O tal vez
fue habilidoso, y supo enmascarar su verdadera personalidad, contraria a
aquella de la que brevemente dan cuenta los vecinos entrevistados “un tipo
normal, incluso amable, aunque últimamente se le veía un poco raro y
taciturno”. En cualquier caso, esta historia no ocupará más de cuatro líneas en
la esquinita de cualquier periódico, o veinte segundos en el noticiario de las
tres. Habrá quien pegue un pequeño brinco por suceder en su barrio, quien tome de
la mano a su marido por tener la misma edad, quien cambie de canal para ver el
resumen de la Champions y no sentirse perturbado. Su verdadera historia -de
cómo perdió todo de la noche a la mañana- se quema con él, y ninguno de
nosotros será capaz de volver a juntar esas briznas de realidad.
Esta es mi aportación a la tercera jornada de la convocatoria “La primavera de microrrelatos indignados
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