Ventana al mundo

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martes, 3 de septiembre de 2013

REPARTO DE TAREAS

Durante los meses anteriores al alumbramiento, había leído mucho sobre el cuidado y la atención que requería un bebé. Quería ser un padre y marido responsable.
Hasta que se halló por primera vez ante las deposiciones del pequeño y, cerrando sigiloso el pañal, pregonó por el salón aquello de me bajo a comprar unas cosillas, ¿necesiiitas algo, cariñooo?


21 comentarios:

  1. Podría comentarte del micro, pero sabes, me parece precioso que se repartan las tareas, eso no se ve por acá, o no mucho, entonces es como una película extranjera, creo que es la forma en que puede existir más unión en la familia, cuando todos aportan un poquito más en beneficio de la familia.

    Un beso Miguel

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    1. Bueno, espero que esta "peli" no tarde demasiado en llegar por allá. Un abrazo.

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  2. Jajaja, tal cual... Pero luego dejamos atrás los remilgos y nos ponemos manos a la obra. En esta vida a todo uno se acostumbra :-)
    Un abrazo.

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  3. :)))

    ¡Muy bueno, Miguel Ángel! ¿Quién -que tenga niños- no ha tenido(y me refiero a madres y padres) ganas de hacer lo de tu personaje?

    Un abrazo,

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    1. ¿Harán esto los hombres suecos? ;) Un abrazo, Pedro.

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  4. Sí, yo comentaba una vez con alguien que somos capaces de recoger las cacas de perro y nos turbamos con las de los bebés. Cachondo, cachondo. Saludos.

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    1. El ser humano es, con frecuencia, así de incoherente. Un saludo, Pablo.

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  5. Irrefutable, no conozco un padre que no haya buscado esa excusa u otra. Coincido con Pablo ¡y tantos hombres con perros!

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    1. Espero que a mí no me pase, ¡ya que no tengo perro! Un saludo.

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  6. je je, Muy bueno Miguel Ángel.
    Finalmente le descubrió el sentido al rabo entre las piernas, je je.
    Saludos.

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  7. Pues aunque entiendo el relato y la coña que buscas, la verdad es que cambiar pañales a un bebé no resulta, con la costumbre, ingrato. Ahora, con la perspectiva del tiempo, le diría a ese padre que piense en cuando su hijo tenga que hacer lo mismo con él. En fin, Page, que hacer pensar es la parte agradable de los micros.

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    1. La vida es un ciclo, ya sabes. A ver cuándo le cambias tú los pañales a los nietos. Un abrazo.

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  8. Hola, ese padre está un poco desnaturalizado creo, debería ser ponerse manos a la obra y decirle a ella: Cariño, mientras cambio al peque,baja tranquila a comprar, todo controlado,jajaja, sería lo más.
    De todos modos, entiendo que es un relato donde sacas tu lado humorístico y no hay que entenderlo más allá de ese punto de vista.

    Un saludo.
    Rosa.

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    1. Justo, no va más allá de lo que comentas.
      Un saludo, Rosa

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  9. La cosa es, volvió? jejeje. Bueno, al menos fue el primer pañal. Después, con el tiempo, ese momento resulta grato sólo por ver sonreír al niño cuando se siente limpio.
    Saludos desde el Inframundo.

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    1. Yo creo que sí, que volvió, y se acostumbraría. Tiene que ser grato el momento, sí (aunque poco duradero, jeje).
      Un abrazo.

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  10. Al principio estaba más de acuerdo con Credendo, pero tal vez solo necesitaba respirar y asumir que ese pañal era solo una parte de todo lo que le quedaba hasta los 40 años en que su hijo se fuera de casa...
    Un saludo
    Juan M

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  11. Un instante decisivo en la vida de todo macho, sin duda la media hace lo propio, poniendo pies lejos del homúnculo alumbrado que comienza la vida. No es esta huida precisamente un dechado laureable, pero, ¿acaso no nos apartamos cuando escuchamos silbar el obús?. Cuantos hombres han salvado la vida gracias a su instinto de conservación, es gracias a ellos que la especie se perpetua, pero la civilización, la sustentan ellas, que no abandonan las trincheras.

    saludos, atentamente Johnson Ulises.

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  12. Uy uy uy, Piri....que estas haciendo que alguno de por aquí arriba generalice...
    Yo si conozco padres que no usaron esa excusa u otra, y también los conozco que ni lo necesitaron, se fueron y punto.

    Al menos (o eso creo), aún nadie ha dicho que se sorprendiera porque al menos le diera por leer al futuro padre antes de tener al hijo. Es un detalle, oye.

    Que miedo escribir por aquí a veces, que bien hablan todos , que ni tacos hay, coñe¡¡

    Beeeeeeesos

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